lunes, 21 de mayo de 2012

¿ES BENEFICIOSOS QUE PANAMA SEA UN PAIS DOLARIZADO?


Por:
Ivelisse Castillo
Mirelys Cedeño
Yahell Cubilla
Ronald Rodríguez
Eida Ramos; Luz Florez

Durante mucho tiempo hemos visto circular el dólar en Panamá y lo aceptamos como moneda de tránsito legal en nuestro país. El cambio de moneda no ha sido tema de interés para los Gobernantes durante muchos períodos de elección. Sin embargo, en los últimos gobiernos Panamá ha sido blanco fácil de los gobernantes para llenarse los bolsillo a costa del pueblo y la corrupción está en un nivel muy alto. Esto nos lleva a reflexionar en torno a la pregunta del título y pensar un poco si una moneda propia tendría la misma aceptación que ha tenido el dólar durante siglos.

Compartimos el planteamiento acerca de que al dolarizar, nuestro país prácticamente renuncia a una política económica ya que no cuenta con un banco central, ni con moneda propia. Sin embargo destacamos que la dolarización evita la crisis monetaria porque no nos exponemos a una fuerte depreciación ni a las salidas súbitas de capital motivados por el temor a una devaluación. De igual manera la dolarización nos permite lograr una integración más estrecha con la economía mundial. 

Si evaluamos la situación política que vive nuestro país en la actualidad, donde los actos de corrupción saltan a la luz pública podríamos afirmar que el pueblo panameño, en estos momentos, no confiaría en que los políticos administrarán responsablemente una maquinita de hacer dinero. La percepción del pueblo panameño es que los políticos solo piensan en sus beneficios y no en los del país. Como muestra de este rechazo tenemos el poco respaldo que se ha dado a la moneda que jocosamente han llamado “los martinellis”, sentimiento que va acompañado del temor a una desestabilización económica (crisis económica) que podría traer el hacer desaparecer el dólar de nuestra economía. Por qué no creer que el interés en una moneda propia sea tener mayores utilidades que se transferirían directamente al Gobierno panameño y no al pueblo como tal.

Probablemente no hay nada de que sentirnos orgullosos, al no tener moneda propia, pero tampoco podríamos asegurar que una moneda propia le dará mayores garantías económicas al pueblo panameño.
Concluimos afirmando que Panamá tiene que mantenerse dolarizado para no quebrantar la política económica del país y poder seguir siendo punto de encuentro de inversionistas extranjeros que encuentran un atractivo en nuestro país y permiten tener una economía creciente.

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